lunes, 26 de octubre de 2009


El otro día, en el parque, unos cuantos padres debatían sobre la nueva ley antitabaco mientras fumaban echándome el humo a la cara, al pelo y a la ropa. Cuando llegué a casa, apestaba. Puaj. El caso es que estaban indignados porque el Estado no les va a permitir fumar en bares, discotecas o cualquier lugar público. Pero lo que más les molestaba era que el Estado les diga que fumar es malo y que tienen que dejarlo (¡faltaría más! ellos dejarán de fumar si les da la gana y cuando les dé la gana). Que a ellos nadie les tiene que decir nada respecto a lo que hacen con sus cuerpos. Así que con el olorcito ese a tabacazo en mi pelo sedoso que estaba recién lavado, se me ocurrió aclararles alguna cosa.

Lo primero, y sin entrar sobre lo desconsiderados que me parecen la mayoría de los fumadores, podéis hacer con vuestro cuerpo lo que os dé la gana. Al Estado, a mí y al resto del mundo nos importa un bledo (o dos) si os queréis matar fumando, o prenderos fuego con el mechero. Sóis muy libres de hacerlo (o eso creo). Ahora bien, el problema de vuestra afición-adicción es que entra en conflicto con la libertad de los demás y el derecho a la salud y a respirar aire sin humo que tenemos los que no fumamos. Es decir, que si os queréis intoxicar fumando, está muy bien, pero no me intoxiquéis a mí, que yo no lo he elegido. Vamos, que lo que tanto os molesta del Estado, que os diga lo que tenéis que hacer, me lo lleváis haciendo a mí y a todo el mundo muuucho tiempo, me obligáis a hacer algo que no quiero hacer: fumar. Que cuando fumáis en un lugar público, nos hacéis fumar a todos, y ahí es donde entra el Estado, para protegernos a los débiles (que para eso está). Y no os dice que no fuméis, sino que no fuméis en los sitios públicos, en los lugares cerrados en concreto. Por fin.

Respecto al bajón de clientela en los bares que pronostican los agoreros "defensores del tabaco en tu cara", a las pruebas me remito. En el resto de Europa, véase el Reino Unido por ejemplo, la gente sigue yendo a los pubs. Además, entonces iremos todos los que ahora no vamos porque no queremos respirar humo. Así que, ya sabéis, a fumar a la calle. Que si por mí fuera aplicaría la ley a la japonesa (que allí no se puede fumar ni en la calle, mientras andas, sólo en cabinas habilitadas). Que yo también me trago el humo de paradas de autobuses, personas que se paran en un semáforo a tu lado, o el de los padres preocupados por sus hijos, que les dan el bocata con una mano, mientras lo ahúman con la otra.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Soy ama de casa (y que os den)

Estoy harta. Harta, harta, harta. Estoy hasta las narices de que me hagan de menos por ser ama de casa. Soy joven, tengo una carrera a mis espaldas y trabajo en casa. Me dedico a las labores de hogar. Dicho esto, díré que cuando me quedé embarazada decidí quedarme en casa y cuidar de mi hijo hasta que fuera algo mayor, y creo que fue lo mejor que pude hacer porque si hay algo de lo que me siento orgullosa en la vida es de Juan y de haberle dedicado todo mi tiempo. De no haberle sacrificado por mi carrera. Si me hubiera querido dedicar a mi carrera no le habría tenido y punto. Ahora que es algo mayor, me gustaría poder trabajar unas horas, pero no lo hago por los siguientes motivos:

1º El trabajo escasea
2º Mi marido trabaja todos los días hasta las 21.30 de la noche (a veces hasta más tarde) y un fin de semana al mes (a veces dos) también trabaja. Con lo cual, yo me ocupo de nuestro hijo de sol a sol, sin ayuda de nadie.
3º Aunque me pusiera a trabajar de algo que no fuera lo mío, no tengo padres, suegros, hermanos o tíos que me puedan ayudar a cuidar de mi hijo, por lo tanto, tendría que dedicar la mayor parte de mi sueldo a una guardería o dárselo a otra persona para que cuidara de mi hijo. Vamos, absurdo, salvo que encontrara un trabajo con un sueldazo, cosa que hoy en día es harto improbable, por no decir imposible. Por lo tanto, para poder ocuparme de mi hijo y trabajar necesito un trabajo que pudiera hacer desde casa como es traducir. Lo que nos vuelve a llevar al punto 1º.
4º Gracias a Dios, con el trabajo de mi marido no nos falta de nada. Vivimos bien. Eso sí, a base de que él trabaje como una mula y de que nos veamos muy poco.

Entonces, ¿dónde está el problema?
-Mi problema no es mi situación. Es la muletilla constante de "claro, como tu no trabajas..." , o " pero si tu no trabajas" ¡¡¡¿cómo que no trabajo?!!! -Si no quedo para hacer algo porque digo que tengo mucho que hacer me sueltan la frasecita. No me puedo quejar jamás de estar cansada porque enseguida alguien se ofende y me suelta la frasecita. Pues yo también me canso de estar sola todo el día. Ea. Y no me da la gana de trabajar en una mierda de trabajo, tener abandonado a mi hijo y el único tiempo del que disponga dedicarlo a la casa, sólo para que me traten de igual a igual. Si eso es sentirse realizada, vaya MIERDA. Porque siempre, las que me sueltan la frase son mujeres. Siempre. Parece mentira. En lugar de alegrarse de que me pueda dedicar a mi hijo, están esperando cualquier grieta en mi fachada, cualquier comportamiento inadeuado, cualquier desgracia para atacar y darme la puñaladita. Para ellas, tendría que ser tremendamente infeliz por no poder trabajar, o por cualquier otra cosa, para así poder sentirse reconfortadas en sus tristes vidas de "lo quiero todo pero no abarco nada" (porque al final, dejas a tu hijo y no disfrutas plenamente del trabajo, ni del niño). Y las que se ven obligadas a trabajar por pura necesidad son exactamente igual. Albergan una especie de sombría esperanza y a la mínima te explota todo su rencor en la cara por cualquier chorrada. El problema es que soy joven, tengo una carrera, he optado por dedicarme a mi hijo, y para colmo de males, soy feliz y estoy a gusto con mi situación. Para ellas, algo no encaja. Y hay que ver lo que les jode. ¿Sabéis qué? -Que les den.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Cómo llegar siempre tarde al gimnasio

1. Lo más importante es: nunca, jamás de los jamases, prepares la bolsa la víspera. Aunque te lo pida el cuerpo y el sentido común, ¡no!. Si lo puedes hacer cinco minutos antes de tener que salir de casa, mejor que mejor.

2. Hay que levantarse temprano, para ir al gimnasio a las 11, conviene levantarse sobre las 7:45: para perder tiempo, primero hay que disponer de él.

3. No te depiles. ¿Por qué hacerlo si justo antes de salir te puedes pasar la cuchilla en seco, rebanándote una pierna? -además, así disfrutarás de un sano escozor de espinillas y de sobacos durante toda la clase.

4. Vas en bicicleta. Nunca, nunca, compruebes la presión de las ruedas con antelación. Espera a estar a varios metros de tu casa para retroceder y tener que inflar las ruedas del todo.

5. Si ves que todavía te quedan 5 minutos para la hora límite de salida, aprovéchalos para hacer algo que normalmente te llevaría media hora o más, ¡seguro que puedes!

Si cumples todos estos pequeños consejos, estoy segura de que todos, absolutamente todos los martes llegarás tarde a la clase de Body Combat. Objetivo conseguido.

lunes, 5 de octubre de 2009

Las fotos de las ZPhijas.

Las fotos de las hijas de ZP. Imagino que todo el mundo las habrá visto ya, pero yo me las pongo aquí para levantarme la moral cuando tenga un mal día. Respecto a la polémica, opino que si no quería que las sacaran en la prensa, no debería haberlas llevado con Obama ( ¿por qué no se las lleva donde Sarko o la Merkel? -si es que ,en el fondo mucho criticar a los estadounidenses pero somos unos paletos que corremos babeando a posar con Obama, hijas incluídas).

http://www.telecinco.es/photogallery/16571/photo9.shtml

La capitana Pescanova de Reverte

Ayer por la noche me dormí con una sonrisa en los labios después de leer el artículo de mi admirado Pérez-Reverte en XLSemanal( y de acordarme de las fotos de las hijas de Zapatero retocadas...pero eso es otra cosa). Aquí os dejo el vínculo para que lo leáis porque es muy bueno. No podría estar más de acuerdo. Teniendo en cuenta la situación del pesquero "Alakrana" no podía ser más oportuno.

http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=4567&id_firma=9811

Cómo me gusta lo que escribe y cómo lo escribe éste homdre...

jueves, 1 de octubre de 2009

El pisito

Ayer hablé con una amiga que hace tiempo que no hablaba. Era mi mejor amiga de la facultad y compartimos piso en segundo de carrera. Un piso de película por lo pintoresco que era (por decirlo eufemísticamente). El piso en cuestión era mínimo, todo interior, el cuarto de estar daba a un patio, mi habitación, al patio y la de mi compañera, a otro patio. Ah, y la cocina tambien tenía un ventanuco (que no se le podía llamar ventana) que daba, al patio.

El cuarto de baño minúsculo. Si cometías la torpeza de sentarte en la taza de váter sin haber cerrado la puerta previamente, después no podías cerrarla porque te daba en las rodillas. Hasta entonces yo no sabía lo que era el "Salfumante" pero para desatascar la bañera tuvimos que comprarlo en muchas ocasiones. Lo mejor del baño y de la casa era que no teníamos agua caliente. Bueno, sí, dos minutos de agua caliente al día (que dá para más bien poco siendo dos mujeres...). Así que, cada mañana la una se despertaba con los gritos agudos de la otra pobre sufridora en la ducha...

Por lo menos teníamos luz. Aunque la caja de fusibles estaba medio chamuscada así que teníamos cortes de luz cada dos por tres. Mi padre, que lleva al extremo aquello de "del dicho al hecho hay un buen trecho", nos dijo que nos la arreglaría, pero claro...Por lo menos fuimos afortunadas, por lo menos, no morimos quemadas durmiendo. Aunque sí que pasamos más de un día leyendo con velas: sin agua, sin luz, pero felices. ¡Incluso llegamos a celebrar una fiesta de cumpleaños! Lo llenamos todo de velas (derretimos un reloj de pared de plástico por apoyar en él un par de velitas pequeñas), trasladamos los pocos muebles que teníamos a mi habitación y dejamos las dos mesas de estudio convertidas en buffet y ya teníamos fiesta.

La decoración toda de IKEA, unos "sofas" de espuma en el suelo, dos mesas de estudio y unas baldas colocadas por nosotras mismas ("no quedan tacos de ese tamaño para las baldas, -bah, con que sujetes las escuadras sólo por debajo, vale"). Como estudiantes de traducción teníamos veintemil diccionarios de un palmo cada una conque el primer día que mi compañera fue a coger uno, se le cayeron las dos baldas y los veintemil diccionarios en cascada sobre la cabeza. No pude parar de reír, pobre.

Teníamos televisión y todo. Era naranja. Imagen en blanco y negro y con muuucha lluvia. Había que sintonizar los canales con una ruedita y mover la antena hacia todas partes. Al final colocamos una chincheta en la pared que marcaba el lugar donde teníamos que sujetar la antena para ver los canales.

Comíamos fatal, vivíamos en unas condiciones pésimas pero nos lo pasábamos genial. Nos reíamos de todo y a pesar de todo. Tendría que volver a practicar más aquello de "Al mal tiempo, buena cara", que con el tiempo se olvida un poco. Un beso, Ali.